La desnaturalización del teletrabajo

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“Ante la situación actual y una vez se pueda reactivar la actividad empresarial de manera normal, las empresas podrían bajo la excusa de que quedaron afectadas por los rezagos del impacto económico que ha causado el coronavirus, adoptar como forma permanente el teletrabajo para muchos de sus empleados”.

El confinamiento obligatorio como medida para frenar el crecimiento de nuevos contagios de Coronavirus y la necesidad que tienen las empresas de continuar con sus operaciones ha encontrado en el teletrabajo una oportunidad especial para seguir activas y mantener activos a sus colaboradores. Es así, como empleando la tecnología y los diversos sistemas de reuniones a distancia como Google Meets, Zoom, entre otros, las organizaciones asignan labores y hacen seguimiento, lo que en principio pareció ser la solución perfecta para los empleados, quienes, desde la comodidad de su casa, sin formalidades, ni protocolos de horario, ni vestimenta, y sin disminuir su sueldo pueden dedicarse a cumplir con sus tareas. 

Además, las empresas encontraron en esta modalidad una oportunidad para ahorrar costos, ya que tienen una disminución importante en gastos de arrendamiento, seguridad, mantenimiento de estructuras y pago de servicios públicos, entre otros rubros.  

Ante la situación actual y una vez se pueda reactivar la actividad empresarial de manera normal, las empresas podrían bajo la excusa de que quedaron afectadas por los rezagos del impacto económico que ha causado el coronavirus, adoptar como forma permanente el teletrabajo para muchos de sus empleados, por ello es necesario realizar algunas consideraciones de cara al impacto que traería sobre los colaboradores.

Primero se debe contemplar el aumento presentado en el consumo de alimentos en los hogares durante el período de confinamiento, para lo cual tomaremos como referencia los productos más comunes como son café, pan, condimentos, salsas, granos, entre otros. Para este caso, desde el 2 de febrero hasta el 26 de abril de este año, según la página Criteo (www.criteo.com) este gasto aumentó globalmente, en promedio de la siguiente manera: Suramérica 258%, Estados Unidos 184%, Reino Unido 230%, España 267%, Italia 203%, Alemania 143%, Francia 150%, Brasil 182% y México 121%. Una mención especial lo ocupa el consumo de alcohol en los hogares, que reportó un incremento de: 223% en EE. UU, 219% en el Reino Unido, 441% en España, 252% en Italia, 220% en Alemania, 156% en Francia y 161% en Brasil.

El aumento exponencial reflejado en los hogares durante la época de confinamiento nos permite entender el impacto negativo que tendría para los colaboradores estar en su casa trabajando, ya que mientras este consumo se dispara, su salario, por el contrario, es el mismo.

Ahora, no solo se trata de esta variable, es famosa frase “La empresa tiene confianza en ti y sabemos que puedes lograrlo desde tu casa”, esto trae consigo una carga de estrés y presión para el empleado de magnitudes considerables. La supuesta ventaja de disponer de su propio tiempo, conlleva la gran responsabilidad de cumplir con las tareas sin importar cuánto le dedique al día, y si antes cumplía un número determinado de horas en la oficina y luego descansaba o se distraía al salir de allí, ahora, la necesidad de cumplir lo lleva a hacerlo sin restricciones y sin respetar un horario.  

Esta situación ha hecho que presenten muchos casos de lo que se llama ‘burned out’ (quemado) o ‘síndrome de desgaste profesional’ que no es más que un padecimiento, producto de un estrés prolongado ante factores emocionales e interpersonales relacionados con el trabajo.

Es fácil entender que el número de casos de ‘burned out’ se multipliquen ante la prolongación de la figura del teletrabajo, ya que la vida de un colaborador se compone de tres aspectos sociales: trabajo, casa y placer,  si todos estos factores suceden en el mismo lugar, existe una disolución de éstos y sería imposible identificar cuál corresponde a cada momento y de ser así, no existiría una frontera entre el trabajo y el descanso, la distracción o el no trabajo.

Recientemente se hizo tendencia una noticia sobre la patente otorgada a Microsoft por un sistema de criptomoneda basado en la data de actividad del cuerpo, según el cual se coloca un ‘chip’ debajo de la piel de las personas, que permite identificar los movimientos de actividad laboral, entre otros. Con esta aplicación se puede recompensar el trabajo con criptomonedas, convirtiéndose en una herramienta perfecta para las empresas en esta materia.

Ahora bien, dado todo lo que está sucediendo en esta modalidad de trabajo, su posibilidad de desnaturalización y la relación histórica: Patrono/Dependiente, es importante que los estados tomen las medidas pertinentes para resguardar los intereses de los colaboradores ante el ‘poder empresarial’, y así evitar que bajo la figura de teletrabajo se afecte a la masa de empleados, quienes realmente son los que mueven las industrias, las empresas, el comercio y por su puesto, los estados.

Por: James Hernández*

*El autor es presidente y cofundador de Trust Corporate.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes.

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