Productividad: los retos que enfrentan las organizaciones

En materia de pequeñas y medianas empresas, la Cepal sostiene que cerca de 2,6 millones de microempresas se verán obligadas a cerrar a raíz de la pandemia. Recordemos que estos emprendimientos aportan un 58% del PIB mundial

2021 será un año de crecimiento económico, sin embargo no será suficiente para contrarrestar los efectos negativos de la crisis sanitaria mundial.

Según un informe presentado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), “debido a la pandemia y a pesar de las medidas de emergencia de protección social tomadas para frenarlo, se espera que la pobreza y la pobreza extrema alcancen niveles no vistos en 12 y 20 años”.

Según este mismo informe se estima que la tasa de pobreza extrema para 2020 se ubique en 12,5%, lo que implica que 78 millones de personas vivirían bajo esta situación, 8 millones más que en 2019. En materia laboral, la tendencia es adversa para la región: un 34,2% del empleo formal y un 24,6% del producto interno bruto (PIB) corresponden a sectores más impactados por la crisis derivada de la pandemia, siendo el trabajo informal, los empleados jóvenes y mujeres, los más afectados.

Por otra parte, el informe de la Cepal ‘Sectores y empresas frente a la covid-19: emergencia y reactivación’ indica que la gran mayoría de las empresas de la región ha registrado importantes caídas de sus ingresos y presenta dificultades para mantener sus actividades. Entre los principales retos tienen serios problemas para cumplir con sus obligaciones salariales y financieras, y dificultades para acceder a financiamiento para capital de trabajo”.

Según aproximaciones del organismo y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en una publicación conjunta, es necesario priorizar las políticas de seguridad y salud en el trabajo para que la reactivación productiva y del empleo postcrisis de la enfermedad del nuevo coronavirus sea segura y saludable, lo que requerirá una gestión participativa de la seguridad y la salud laboral, con la participación de empleadores y trabajadores, para el cimiento de las políticas de retorno.

“En materia de coyuntura, la Cepal y la OIT indican que la pandemia ha generado fuertes efectos negativos en el mercado de trabajo, con consecuencias en el sector formal (reducción de horas, caída de salarios y despidos) e informal (caída de empleo por distanciamiento y prohibición de circulación, menor acceso a compensaciones de ingreso). Asimismo, advierten que las mujeres trabajadoras son las más vulnerables y sectores intensivos en mano de obra como el turismo, comercio, manufactura, inmobiliaria y entretenimiento han sido altamente afectados. Además, las micro y pequeñas empresas concentran 46,6% del total del empleo en la región y tienen un alto riesgo de experimentar quiebras”, señalan.

Desde otra mirada, el Banco Mundial (BM) señaló en su portal oficial que América Latina se ha convertido en la región más golpeada por la pandemia.

La crisis económica generada por el brote llega después de varios años de un débil desempeño, con un bajo crecimiento promedio y un progreso limitado en los indicadores sociales, y tras un periodo de agitación social que sacudió a algunos países a finales de 2019.

“Pese a que la gran mayoría de los países tomaron medidas para evitar los contagios, la enfermedad sigue propagándose con rapidez, y el impacto se ha dejado sentir en varios aspectos, desde una caída de la demanda externa y creciente incertidumbre, hasta el colapso del turismo provocado por el cierre de los negocios y las restricciones de circulación para tratar de contener los contagios”.

Según información recopilada por las cámaras empresariales de la región, las empresas se han visto afectadas de la siguiente manera: Colombia, 96% de las empresas bajó sus ventas, de las cuales el 75% registró una disminución superior al 50%; Brasil, 76% redujo o paralizó su producción y el 55% tuvo dificultades para acceder a crédito para capital de trabajo; Argentina, el 44% de las empresas industriales no tenía liquidez para pagar el 50% de los salarios, 38% no pudo pagar servicios públicos, 48% no pudo pagar a sus proveedores, y el 57% no pagó los impuestos; Chile, el 37,5% de las empresas redujo su personal, y el 44%, está en un estado financiero malo o crítico, cifra que aumenta al 51% entre las microempresas; Uruguay, el 59,4% de las empresas de comercio y servicios envió a sus empleados al seguro de desempleo, y destacan entre estos los sectores de alojamiento y servicios de comida (81,5%); y finalmente, en Panamá, los sectores que registraron las mayores caídas de sus ingresos fueron los de hoteles (-99.4%), construcción (-86,4%), restaurantes (-85,0%), comercio al por menor (-83,8%) y servicios turísticos (-78,7%).

En materia de pymes, la Cepal sostiene que cerca de 2,6 millones de microempresas se verán obligadas a cerrar a raíz de la pandemia. Recordemos que este tipo de emprendimientos aportan un 58% del PIB del mundo.

Esta situación trajo como consecuencia la reducción de los ingresos de los consumidores, una caída del consumo y un cambio en estos patrones, por lo que seguramente los mercados se verán afectados por caídas repentinas (pero no inesperadas) en la demanda de productos y servicios, así como fallas en las cadenas de suministros, por lo que las empresas, independientemente de su tamaño, deben prepararse para que estas situaciones no les tomen por sorpresa y no afecten aún más su ya golpeada operatividad.

Para CAF, según señala en su portal oficial, el problema es que aunque las economías de la región crecerán algo para el próximo año, es probable que persistan las incertidumbres en los mercados, ya que la pandemia seguirá siendo motivo de preocupación y la reactivación económica será lenta. En este contexto, parece razonable esperar que muchas empresas experimenten más problemas financieros, y que esos problemas se vuelvan aún más complicados cuando finalicen los aplazamientos de deuda y las empresas y otros deudores se enfrenten a un aumento de los pagos en un entorno todavía desafiante, lo que llevará a un aumento de la deuda, atrasos e impagos”.

Es por esto que debemos considerar algunos tópicos para responder ante cualquier contingencia:

Liquidez: siempre es bueno saber con cuánto dinero contamos y en qué tiempo, para hacer frente a cualquier situación, sea de inversión, de capital de trabajo, de pago de deudas, etc., pero más aún en los tiempos que se avecinan debemos tener claros los números de nuestro flujo de caja.

Partamos de ser austeros en el gasto; desarrollando planes de venta que hagan asequibles nuestros productos o servicios; haciendo una buena gestión de cobranzas para así proyectar nuestro flujo de caja y saber si podremos acudir a financiamientos.

Control del gasto: cada centavo cuenta, es por ello que el control del gasto será fundamental en los próximos años para que las empresas puedan manejar flujos de caja sanos y logren recuperarse de la crisis postpandemia.

Procesos: revisemos los procesos relacionados con la producción, comercialización, ventas, facturación, cobranzas, atención a clientes, y hagámoslos más efectivos y eficientes.

Los procesos deben ser ágiles, rápidos y con impacto positivo para que el ciclo del negocio sea fluido y rinda los frutos esperados.

Transformación digital: una de las enseñanzas de la covid-19 es que las empresas deben orientar sus esfuerzos hacia lo digital, mejorar a nivel tecnológico, de manera que sus productos o servicios puedan llegar a más personas al menor costo posible.

Plan estratégico: las empresas deben realizar su plan estratégico a corto y mediano plazo, y hacer un estricto seguimiento a los lineamientos allí establecidos para evitar desvíos, o bien, corregir a tiempo los mismos.

A pesar de que casi a nivel mundial se ha iniciado el proceso de vacunación, el mismo avanza de manera lenta en los países de la región, por lo que hasta que no se logre contener el virus, la única forma de evitar el contagio es el cuidado propio, lo que implica limitaciones en términos de movilidad, viéndose afectadas entonces las cadenas de suministro, los inventarios y la oferta y la demanda.

Por ello, la planificación pasa a convertirse en nuestro mejor aliado para reducir o eliminar los riesgos ante situaciones repentinas que no teníamos planteadas. Hagamos entonces nuestros esquemas de trabajo y apliquemos los pequeños tips que hemos tratado en este análisis para salir fortalecidos de los efectos de la pandemia.

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