Pymes precisan un plan de actuación financiera en tiempos de crisis

El plan estratégico no es más que un documento en el cual se plasman las bases para la vida de una pyme, naciente o existente, para la consecución de sus fines, y donde se trazan los pasos a seguir con tareas específicas que sean alcanzables y medibles

En las compañías, tener un plan estratégico es fundamental para cualquier tipo de proyecto. En la situación de crisis actual y ante la contracción económica que se avecina producto de los confinamientos de la pandemia, debemos bajar el porcentaje de instinto que damos a nuestras decisiones y basarnos más en los elementos y herramientas científicas que nos dan las ciencias, como metodologías y procesos, para garantizar los resultados esperados.

Al ser las pymes las más vulnerables ante una crisis, es imprescindible contar con un plan estratégico bien elaborado.

Ahora, ¿qué es un plan estratégico, por qué es imprescindible tenerlo en todos los casos y cómo lo podemos elaborar de manera sencilla?

El plan estratégico no es más que un documento en el cual se plasman las bases para la vida de una pyme, naciente o existente, para la consecución de sus fines y donde se trazan los pasos a seguir con tareas específicas que sean alcanzables y medibles.

Para el éxito de las pymes es fundamental contar con un plan estratégico, ya que de ello depende no solo la consecución de sus metas, sino la mejor forma de alcanzarlas, de la manera más eficiente, efectiva y a menor costo, e incluso nos va a permitir identificar si hay vías alternativas para alcanzar nuestros propósitos, o si la que hemos elegido es la que más nos conviene, ya que no siempre lo fácil es lo ideal.

En las pymes nacientes es fundamental la elaboración del plan, ya que a través de este podemos darnos cuenta de la posibilidad de éxito o no, o inclusive si desde el punto de vista práctico y operativo es viable.

Para las pymes ya constituidas, nos permitirá identificar nudos críticos en la organización, mejorar nuestros procesos de producción, así como aumentar la venta o facturación de nuestros productos y servicios.

¿Cómo elaborar el plan estratégico de forma sencilla? Para esto debemos contar con toda la información necesaria o requerida y que sirva de insumo, sin demeritar cualquier tipo de dato, ya que si alguno falta podría incidir directamente en los resultados y, por ende, en el negocio. Los pasos a seguir son:

Definir la identidad de la pyme:

Misión, visión y valores. Subestimados con regularidad, el establecimiento de estos es fundamental porque marcan la identidad de la empresa, por qué y para qué existimos, cuáles son nuestros potenciales clientes, qué haremos, qué nos diferencia de la competencia y qué nos dará ventaja ante ellos; hacia dónde vamos; cuál es nuestra filosofía, principios, la cultura corporativa.

Tener estos ítems claros y que todos los trabajadores los manejen nos permitirá identificar de manera fácil nuestro norte y establecer las metas de la empresa.

Hacer un análisis objetivo del negocio:

Para esto debemos evaluar el contexto, ya que la situación actual, así como la toma de decisiones gubernamentales en materia económica, política, social y de medio ambiente podría afectar los resultados; el entorno, quiénes serán nuestros potenciales clientes, competidores y proveedores, porque esto nos orientará hacia dónde debemos dirigir nuestras estrategias operativas y comerciales.

Hacia lo interno, asumiendo que nuestros trabajadores son la base, debemos revisar nuestras políticas laborales, ambiente de trabajo, espacios, entre otros.

Diagnóstico:

Con toda la información anterior construimos una matriz DOFA o FODA, en la cual plasmamos las debilidades, oportunidades, fortalezas y amenazas del negocio.

Esta matriz es la más conocida y una de las herramientas más usadas al momento de la evaluación de negocios y empresas, pues su uso nos permite no solo identificar aquellas cosas que nos favorecerían, sino las que pueden afectarnos, y de allí partiríamos a plantear estrategias.

Objetivos y estrategias:

Basándonos en el diagnóstico hecho, pasamos a establecer cuáles son nuestros objetivos y las estrategias para llegar a ello, debiendo tener las fechas de cumplimiento, específicas y claras, medibles y alcanzables.

Uno de los errores más comunes es dejarse llevar por la pasión o el enamoramiento en el proyecto y colocar metas muy altas e inalcanzables; lo más recomendable es la cautela.

Plan de acción, implantación:

El paso siguiente será implantar el plan de acción incluido en el plan estratégico para dar inicio a esta nueva etapa de la empresa de cara a la consecución de sus metas.

Evaluación y seguimiento:

De nada vale que hagamos un plan estratégico, si no damos seguimiento constante a las tareas y tiempos de cumplimiento de ellas.

La importancia de este punto es tal, que nos permitirá inclusive identificar desviaciones y tomar acciones tempranas.

Pareciera que si nuestra pyme es pequeña no requiere la elaboración de un plan, pero no debemos subestimar el impacto positivo que el uso de un plan estratégico tendrá en cualquier proyecto, empresa o negocio, porque si este da viabilidad financiera y operativa, con el solo seguimiento de las tareas impuestas tendremos el 95% del éxito garantizado.

Por último, es recomendable hacer revisar el plan estratégico por un asesor con experiencia; muchas veces la pasión y el amor que sentimos por un proyecto o un negocio, nubla la visión e impide tomar en cuenta aristas o ítems que pueden afectar la viabilidad financiera, por lo que es aconsejable que un tercero que no esté involucrado o dentro del proyecto, empresa o negocio, revise objetivamente los números y pueda confirmarlos, o dar sugerencias de algunas modificaciones que lo hagan factible.

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