Financiamiento: cómo potenciar el acercamiento con las mipymes

En el caso de Panamá, a pesar de ser el segundo país con mejor proyección de crecimiento de la región para este trienio según el Banco Mundial, si las mipymes no reciben la ayuda necesaria a nivel de financiamiento, orientación y acompañamiento, los indicadores podrían ser menores a los estimados

Es innegable el daño que el SARS-CoV-2 ha causado a las economías del mundo. Sin hablar de lo humano, social y hospitalario, ya se han comenzado a sentir sus secuelas y el inicio de la tan anunciada crisis económica postpandemia de la que han hablado los organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y la Comisión Económica para Latinoamérica y El Caribe (Cepal).

Así vemos que la última semana fue noticia la quiebra del fondo de inversión Archegos Capital Management que no sólo trajo como consecuencia la caída de los mercados bursátiles; sino, además, que empresas como Nomura y Credit Suisse estimen pérdidas superiores a los $2,000 y $1,000 millones respectivamente, y consultoras como Goldman Sachs y Morgan Stanley vean caer sus acciones en 4% y 1.5% respectivamente.

El sobreapalancamiento de esta family office ha sido quizás una de las causas de la quiebra, ya que sus obligaciones financieras se hicieron más grandes que sus ingresos y lo llevaron a no poder cumplir con las garantías exigidas.

Ahora, cuando en el mundo estamos hablando de empresas en bancarrota por más de $30,000 millones, ¿qué pasa en nuestra región donde a pesar de que las mipymes aportan el 28% del Producto Interno Bruto no se les da el apoyo que se requiere? ¿por qué mientras en Europa el 80% de estas empresas sobreviven los dos primeros años, en Latinoamérica y el Caribe apenas el 40% consiguen superar este período?

En el caso de Panamá, a pesar de que es el segundo país con mejores perspectivas de crecimiento de la región para este trienio, según informó el BM, con una proyección de 9.9% para 2021, 7.8% en 2022 y 4.9% para 2023, si las mipymes no reciben la ayuda necesaria a nivel de financiamiento, orientación y acompañamiento, estos números podrían ser distintos y menores a los estimados.

Así vemos que en total, las empresas vieron reducidos sus ingresos en un 47% y un 58% de las mipymes no podrían reabrir sus puertas en el período postpandemia, siendo los sectores más afectados el de servicios (-78,7%), gastronomía (-72,4%), autopartes (-66,8%) y transporte (-50,5%).

El valor de las pymes en la reactivación económica

Entonces, ¿qué hace falta para potenciar los financiamientos a las micro, pequeñas y medianas compañías? ¿por qué siendo tan afectadas por la pandemia la Asociación Bancaria de Panamá indicó que los fondos destinados para estas no fueron utilizados porque los trámites son difíciles, inclusive en el caso de los fondos no reembolsables?, ¿por qué más de 25,000 empresas afirman no tener acceso a créditos bancarios?

Lo primero que debemos indicar es que los bancos y/o instituciones crediticias captan fondos y por ello son supervisados de manera estricta por el organismo gubernamental competente y deben cumplir con protocolos y procesos de análisis de riesgo muy estrictos, ya que el dinero que se presta no es propio sino de terceros.

Es por esto que, si queremos apoyar a las mipymes y hacerles más asequibles los financiamientos, los gobiernos deben flexibilizar la normativa que rige a las instituciones crediticias para que puedan modificar los procesos internos de cara a facilitar el acceso a los créditos.

Lo segundo sería que las instituciones financieras rompan viejos paradigmas de la banca tradicional y no solo flexibilicen los análisis de riesgo, sino que además creen políticas crediticias menos pesadas para las mipymes, como pueden ser tasas de interés más bajas, plazos de pago más largos para que a su vez bajen las cuotas, períodos de gracia para ayudar con el flujo de caja, comisiones bancarias menores, garantías menos rigurosas, entre otras.

Como tercer punto sería ideal que tanto el Estado como la banca creen departamentos de formación, asesoramiento, seguimiento y acompañamiento a las compañías ya que la principal causa de fracaso de un emprendimiento es la falta de soporte de una entidad o ente gubernamental que los oriente durante su gestión.

No hacemos nada inyectándole dinero a un emprendimiento si no le damos orientación y acompañamiento al emprendedor, eso y el acceso al crédito es lo que hace que, como dije, en Europa la mayoría de este tipo de empresas subsistan.

Un crédito puede salvar o perjudicar a una empresa, la diferencia la hace el apoyo que reciba del Estado y de la institución que le dio el financiamiento.

Un cuarto punto es el apoyo que a nivel tributario o impositivo reciban las mipymes de parte del Estado. Ahora más que nunca los gobiernos deben desarrollar e implementar medidas tributarias especiales para generar alivios a los flujos de cajas, equilibrar los impuestos y permitir que puedan destinar ese capital a su actividad económica y colaboren con la reactivación del país.

Si uniésemos todos estos puntos, si el Estado y la banca y/o instituciones crediticias trabajan en sinergia para flexibilizar los trámites y las condiciones de los financiamientos para mipymes y se les da el acompañamiento necesario, se logrará el rescate de muchas empresas, lo que redundará en favorecer reactivación económica de Panamá, al tiempo que evitaremos que los emprendedores caigan en manos del sistema ‘gota a gota’, una práctica ilegal de financiamiento que ha crecido los últimos años en Latinoamérica y que al dar préstamos expeditos y sin protocolo, ni garantías, expone la vida de los deudores en caso de insolvencia.

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