La tercera ola de covid-19 y su impacto en la economía regional

Los nuevos confinamientos derivados de esta tercera ola podrían no solo alterar las estimaciones de crecimiento de la región, sino también afectar de manera considerable el proceso de recuperación económica

El director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el etíope Tedros Adhanom Ghebreyesus, declaró la semana pasada que “el mundo está en el peor momento de la crisis por la covid-19”. Asimismo, en días recientes manifestó que esta tercera ola era la más contagiosa.

Ahora bien, ¿cómo afecta este panorama a Latinoamérica y el Caribe?

Para hablar de esto revisemos cómo fue el comportamiento el año pasado, ya que debemos conocer nuestro pasado para entender nuestro presente y planificar el futuro.

Lo primero que necesitamos decir es que en el año 2020, la región se contrajo un -8%, América del Sur un -7,3%, América Central un -6,5% y el Caribe un -7,9%.

En Panamá los sectores que registraron las mayores caídas de sus ingresos fueron hotelería (99,4%), construcción (-86,4%), restaurantes (-85,0%), comercio al por menor (-83,8%) y servicios turísticos (-78,7%); por su parte, en Colombia 96% de las empresas bajó sus ventas, de las cuales el 75% registró una disminución superior al 50%; en Brasil 76% redujo o paralizó su producción y el 55% tuvo dificultades para acceder a crédito para capital de trabajo; en Argentina 44% de las empresas industriales no tenía liquidez para pagar el 50% de los salarios, 38% no pudo pagar servicios públicos, 48% no pudo pagar a sus proveedores, y el 57% no pagó los impuestos; en Chile 37,5% de las empresas redujo su personal, y el 44% está en un estado financiero malo o crítico, cifra que aumenta al 51% entre las microempresas; y en República Dominicana 74% de las empresas reportó cierre de sus operaciones de forma total por la pandemia, mientras que un 20% indicó que ha cesado de manera parcial, 52% tuvo la necesidad de despedir a algún empleado, entre los países más resaltantes.

Según informó la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), 2,6 millones de microempresas se verán obligadas a cerrar a raíz de la pandemia, y a pesar de las medidas de emergencia de protección social, se espera que la pobreza y la pobreza extrema alcancen niveles no vistos, lo que implica que solo en la región habría 8 millones de personas que pasarían a formar parte de la pobreza extrema para alcanzar unas 78 millones en total.

Brechas

De acuerdo con la Cepal, la región fue la más afectada por la pandemia de covid-19, debido a que se intensificaron las brechas en materia de desigualdad, espacio fiscal limitado, baja productividad, informalidad y fragmentación de los sistemas de protección social y salud.

Para hacer frente a los efectos sociales y económicos de la crisis sanitaria, la región adoptó políticas fiscales expansivas, unos esfuerzos que representaron el 4,6% del producto interno bruto (PIB) en promedio para los países

Estas iniciativas se dirigieron a fortalecer los sistemas de salud pública, apoyar a las familias y proteger la estructura productiva. Las principales acciones que tomaron estuvieron enfocadas en mitigar el impacto social y económico mediante programas de subsidios y transferencias corrientes.

La expansión del gasto público para atender la crisis, aumentó los déficits fiscales y los niveles de endeudamiento, alcanzando un rango promedio de la deuda pública bruta de los gobiernos centrales de 56,3% del PIB.

Recordemos que las mipymes son las responsables de generar el 28% del PIB en los países de la región, pero además, es importante comentar que ya antes de la pandemia, apenas el 45% de ellas sobrevivía a los dos primeros años debido a dificultades legales, de acceso a financiamientos y temas fiscales y tributarios.

Asimismo, es importante comentar que del total de las empresas de la región, las mipymes representan el 90,5% de las mismas; siendo que un 0,5% son grandes compañías; un 1,5% son medianas; 9,6% pequeñas y finalmente, el 88,4% corresponde a las microempresas.

En este sentido el vicepresidente del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, el colombiano Carlos Felipe Jaramillo, comentó que “el daño es severo y estamos viendo mucho sufrimiento, en particular entre los sectores económicos más vulnerables”.

En el caso de Panamá, la calificadora de riesgo Moody’s ha asegurado que “la perspectiva estable del país refleja un equilibrio entre las fortalezas crediticias fundamentales, es decir, una dinámica economía basada en servicios con la inversión como principal motor de crecimiento y bajo riesgo de financiamiento gubernamental, en contra de los desafíos que enfrentarán las autoridades a medida que implementen la consolidación fiscal en los próximos años”, estimándose que en el año 2022 se percibirá la sensación de recuperación y estabilidad que se sentía antes de la pandemia.

Avance regional en la vacunación

No obstante, estas proyecciones podrían variar y dependerán del proceso de recuperación de la actividad productiva, del retorno a la vida laboral de cada una de las empresas e industrias, de la actividad de los comercios y demás sectores de la economía, por lo que el proceso de vacunación no solo de Panamá, sino de cada uno de los países que integran la región, será un elemento decisivo para asegurar la reactivación de los diferentes comercios.

Los nuevos confinamientos derivados de esta tercera ola podrían no solo alterar las estimaciones de crecimiento de la región; sino también afectar de manera considerable el proceso de recuperación económica.

Lamentablemente, la aplicación de las vacunas ha sido lenta, ineficiente y llena de traspiés en la mayoría de los países de Latinoamérica y el Caribe, por lo que no se tiene una proyección certera y confiable estimada para lograr la inmunidad de rebaño y, por ende, detener el daño humano, social y económico que sigue causando el SARS-CoV-2 en la región.

Según reportó World in Data, en Panamá para el 1 de mayo, la proporción de personas que recibió al menos una dosis de la vacuna contra la covid-19 fue del 11,51%; mientras que en otros países de la región ha sido de: Venezuela 0,9%; Colombia 6,7%; México 9,7%, Brasil 13,8%; Argentina 15,5% y Chile con 42,4%. Sin embargo, algunas naciones ni siquiera han llegado a cubrir la totalidad del personal de Salud.

Latinoamérica se aproxima a la tercera ola de la pandemia. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advierte de que la nueva fase de la emergencia sería más prolongada que las anteriores.

Su directora Carissa Etienne aseguró que desde el 1 de enero del presente año se han registrado cerca de 19,7 millones de casos de contagio en el continente y hemos perdido más de 475,000 personas, “déjenme ser clara en esto, sin acciones preventivas, nuestra región podría afrontar una ola incluso más larga que la anterior”.

La vocera resaltó, además, que una vacunación lenta y el levantamiento de restricciones de aislamiento ocasionaron un aumento en los nuevos contagios.

La asunción de medidas tempranas y precisas, con una vacunación efectiva, son los principales protagonistas y aliados de todos los países para lograr una reactivación económica pronta o bien para frenar el daño y el impacto que sigue causando la pandemia en todos los estratos, y en todos los niveles de los sectores productivos.

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